junio 01, 2011

Psicoanálisis en Lectura

en el marco del Ciclo 2011, invita a la charla de

PABLO KOVALOVSKY

"Algunas consecuencias clínicas a extraer de la discusión entre Lacan e Hyppolite acerca del juicio y la negación en Freud"

Sábado 25 de junio, 10.30 hs

Av. Las Heras 2416

Para el ciclo de este año, el grupo de Psicoanálisis en Lectura inicia con la propuesta de trabajo que denominamos:

Elección, Decisión, Juicio

El Psicoanálisis nace como tal cuando enuncia las leyes que rigen lo inconciente. Simultáneamente queda cuestionada la elección conforme al "libre albedrío" ya que la determinación es un poderoso factor que interviene en toda decisión. Pero aún así, ¿hay algún margen de libertad en el hombre cuando de elección se trata? ¿Qué estatuto darle a la decisión, enmarcada entre una "pura posibilidad" y un "destino ya fijado"?

Nuestra propuesta para este año contempla interrogar a diferentes disciplinas respecto de las distintas modalidades en que se plantea la cuestión de la elección:

¿Qué decir de la elección de sexo? ¿Qué dice la Filosofía de la alternativa libertad/destino? ¿Qué aportes hace el Derecho en relación a la decisión y el juicio? En el campo de la investigación, o incluso en el ámbito de la Letras, ¿cuáles son las opciones en juego?

En suma, y situándonos desde una perspectiva psicoanalítica, ¿toda jugada supone un "naipe obligado"?.

Los invitamos a compartir este recorrido.

Convocan: Jorge Balmaceda; Lidia Ferrari; Sonia Giannotti; Sara Lerman; Alicia Luna; Silvia Sigal y Beatriz Zaidenknop.


noviembre 08, 2010

Charla de Horacio González: "Suicidios ejemplares"

Psicoanálisis en Lectura
en el marco del Ciclo 2010, invita
a la charla de

Horacio González (*):
“Suicidios ejemplares”

Sábado 27 de noviembre, 10.30 hs

Av. Las Heras 2416
Para el ciclo de este año, el grupo de Psicoanálisis en Lectura continua con la propuesta de trabajo que denominamos:

El enigma del suicidio


En proporción al número de juicios, interpretaciones o meras opiniones que se despliegan intentando dar razones de un acto suicida, se abre un vacío inefable que sólo atinamos a nombrar, siguiendo la expresión de Freud, como “enigma”.

Los suicidios -¿es que existe “el suicidio” como tipología?- dan que hablar. Valor, cobardía, autopunición, locura, pérdida del sentido de la vida… También pulsión de muerte, masoquismo, pasaje al acto… pretenden trazar en diferentes textos y contextos las coordenadas que sitúan un “no querer saber más nada”.


Que podamos referir aún al “enigma del suicidio” responde a la posibilidad de leerlo en multiplicidad de afirmaciones, aún tan extremas como estas: “No hay más que un problema filosófico verdaderamente serio: el suicidio”. Así inicia Albert Camus “El mito de Sísifo”. Pero también, escrito en los albores de la ciencia por Montesquieu: “El suicidio era entre los romanos un efecto de la educación y las costumbres; entre los ingleses es efecto de una enfermedad, consecuencia de un estado físico y sin ninguna otra causa. Se puede pensar que esto provenga de falta de filtración de jugo nervioso; la máquina cuyos motores se paralizan a cada momento se cansa de sí misma”


Ubicando como fronteras de nuestros interrogantes al serio problema para la filosofía pero también la hipótesis de una causa sin determinaciones, proponemos continuar desplegando el enigma avanzando con nuestra lectura en psicoanálisis y abriendo a otros discursos la posibilidad de plantear sus propias preguntas.


Convocan: Jorge Balmaceda; Lidia Ferrari; Sonia Giannotti; Sara Lerman; Alicia Luna; Silvia Sigal y Beatriz Zaidenknop.


(*) Horacio González. Sociólogo. Director de la Biblioteca Nacional.
Contribución: $25
Esta contribución está destinada a solventar gastos del espacio y a formalizar un pago a quien presenta, ya que entendemos que éste es sólo un aspecto, pero insoslayable, del reconocimiento por su trabajo

julio 19, 2010

Ciclo de Charlas de Psicoanálisis en Lectura - 2010


El enigma del suicidio


En proporción al número de juicios, interpretaciones o meras opiniones que se despliegan intentando dar razones de un acto suicida, se abre un vacío inefable que sólo atinamos a nombrar, siguiendo la expresión de Freud, como “enigma”.

Los suicidios -¿es que existe “el suicidio” como tipología?- dan que hablar. Valor, cobardía, autopunición, locura, pérdida del sentido de la vida… También pulsión de muerte, masoquismo, pasaje al acto… pretenden trazar en diferentes textos y contextos las coordenadas que sitúan un “no querer saber más nada”.


Que podamos referir aún al “enigma del suicidio” responde a la posibilidad de leerlo en multiplicidad de afirmaciones, aún tan extremas como estas: “No hay más que un problema filosófico verdaderamente serio: el suicidio”. Así inicia Albert Camus “El mito de Sísifo”. Pero también, escrito en los albores de la ciencia por Montesquieu: “El suicidio era entre los romanos un efecto de la educación y las costumbres; entre los ingleses es efecto de una enfermedad, consecuencia de un estado físico y sin ninguna otra causa. Se puede pensar que esto provenga de falta de filtración de jugo nervioso; la máquina cuyos motores se paralizan a cada momento se cansa de sí misma”


Ubicando como fronteras de nuestros interrogantes al serio problema para la filosofía pero también la hipótesis de una causa sin determinaciones, proponemos continuar desplegando el enigma avanzando con nuestra lectura en psicoanálisis y abriendo a otros discursos la posibilidad de plantear sus propias preguntas.


Para ello los invitamos a acompañarnos en las siguientes reuniones:


Sábado 28 de Agosto: “El suicidio ¿cuándo?”.

Presenta NORBERTO FERREYRA (Psicoanálisis)


Sábado 11 de Septiembre: “Como pensar el suicidio desde la ficción: palabras, personajes y actos”.

Presenta CLAUDIA PIÑEIRO (Letras)


Sábado 23 de Octubre: “El suicidio imposible: lo incurable”.

Presenta JUAN RITVO (Psicoanálisis)


Sábado 27 de Noviembre: Título a confirmar.

Presenta HORACIO GONZÁLEZ (Sociología)


Continuamos reuniéndonos a las 10,30 horas.


Av. Las Heras 2416. Capital.


Convocan: Jorge Balmaceda; Lidia Ferrari; Sonia Giannotti; Sara Lerman; Alicia Luna; Silvia Sigal y Beatriz Zaidenknop.


octubre 29, 2009

Charla de Cristina Marrone - 31 de octubre 2009

Psicoanálisis en Lectura

en el marco del Ciclo 2009, en la última reunión del año, invita
a la charla de

Cristina Marrone
"El síntoma en la clínica con niños"

Sábado 31 de octubre, 10.30 hs

Av. Las Heras 2416
Para el ciclo de este año, el grupo de Psicoanálisis en Lectura continúa con la propuesta de trabajo que denominamos:
Nombres y figuras del padecer
Desde los inicios ninguna teorización psicoanalítica ha prescindido de la referencia a un campo nosográfico, con la particularidad de que la psicopatología que le conviene al Psicoanálisis (que se aleja de la enumeración clasificatoria heredera del positivismo) ha hecho lugar a nombres que se apoyan en diferentes operatorias de valor estructural: Neurosis, Psicosis, Perversión - Represión, Forclusión, Renegación.

Hoy parece re-crearse el campo y surgen denominaciones que pretenden delimitar otros territorios que se pueblan de "modalidades"y "trastornos". ¿Se trata de una complejidad mayor, producto de la época?; ¿habrá acaso que cerrar rígidas filas tras la noción de estructura tripartita, omitiendo la posibilidad siquiera de hacerle lugar a aquellos "cuadros" que no cumplen con los criterios de esa nominación? ¿O bien se disuelve toda la psicopatología en una franja siempre fronteriza, que al ser tan vasta ya no delimita cuáles son los territorios de los cuales es frontera?
Es entonces que nos interesa volver a interrogarnos respecto a la forma de situar la clínica psicoanalítica en relación a una psicopatología posible, capaz de trazar las coordenadas en las que se desenvuelva el acto analítico en su singularidad.
Convocan: Jorge Balmaceda; Lidia Ferrari; Sonia Giannotti; Sara Lerman; Alicia Luna; Silvia Sigal y Beatriz Zaidenknop.

junio 19, 2009

Fragmento de la Charla de Carlos Ruiz: "Los límites del discurso".

Fragmento de la Charla de Carlos Ruiz, del 3 de octubre de 2009, llamada:
"Los límites del discurso".

En principio, yo quería hablar de los límites, empezando por los límites para atrás: según Lacan, este discurso empieza con Sócrates, estos discursos. Yo diría, en todo caso, Sócrates será el emergente, Sócrates hizo la filosofía correspondiente a esto que estaba funcionando, no es que un día se levantó e inventó el discurso. Uno podría rastrearlo desde ese punto de vista, desde la historia de los presocráticos y se verá en qué punto está el antecedente de esto que Lacan plantea, pero yo diría, hay un momento en que efectivamente se establece un orden social, que es el orden de los discursos, si lo hubiéramos pensado en términos de historieta, podríamos pensar que esto de que el señor Sócrates quería apoderarse del saber del esclavo, podría ser la historieta, pero este señor Sócrates era el mismo que decía que los mitos eran alegorías, y entiendo que estaba diciendo que los mitos estaban entrando en el orden del discurso, el lazo social que se establecía era discursivo, y la alegoría, el rito, eran modos de mantener el lazo social, ya discursivo. Ahora, ellas no iban a bailar alrededor de Dionisio, porque si no la cosecha no producía, sino que iban a bailar ahí porque el lazo social las llevaba. Es decir, uno conoce modernamente lo que pasaba cuando alguien no iba a la iglesia. Empieza a pasar eso. Podría decir que si es cierto que hay un comienzo con un orden discursivo, ¿qué pasaba antes? A partir del seminario 20 Lacan identifica prácticamente lazo social y discurso, me permito sugerir que habría que agregar que es para nosotros y ahora. Nosotros no concebimos un orden social que no sea discursivo, pero el orden mítico parece haber dominado durante mucho tiempo. Y no creo que pueda decirse: no había lazo social, en cambio creo que sí podría decirse, si uno se toma en serio técnicamente lo que dice Lacan, que eso no era discurso.

Ahora, en el seminario 17 Lacan habla de algo que es más nítido en ese aspecto: el dios de nombre impronunciable le dice al profeta Oseas que se case con una prostituta, interpretamos porque Oseas va a redimir a la prostituta, así como dios va a redimir al pueblo de Israel, aunque es un pueblo prostituido, y Lacan dice: prostitución quiere decir relación sexual, es decir, Lacan pone del lado de la relación sexual a los adoradores del dios Baal, correspondientes a los pueblos vecinos, que arrojaban los niños al idolo, para quemarlos, mientras que los hebreos se mantenían en el orden de, bueno, como mucho, la circuncisión, entonces ahí aparece muy nítidamente muy anterior al tema de los griegos, este punto de que ahora sí alguien que dudo llamar señor, le dice: ‘harás esto y no lo otro, y no pondrás dioses ajenos delante de mí’. A partir de ese momento, hay un discurso, yo pretendo que ese discurso también nace de un semblante, que ocupa el S1, que hace de S1. Yo diría algo así: lo que uno sabe es que un señor, por ejemplo Oseas, que dice: ‘Dios me dijo que…’, no cualquiera escuchaba la palabra de Dios, entonces digo que lo que aparece claramente es un semblante, dominando desde un sitio. Aquí en este caso, uno diría, parecería más fácil, en tanto esta manera de presentarlo sería: ‘ustedes son los elegidos’ no es el orden social global, que identificamos con el orden de la sociedad, con el orden del cosmos. Famosa la discusión de Aristóteles, sobre si el esclavo es esclavo por convención o por naturaleza, que él llegue a la conclusión de que el esclavo es esclavo por naturaleza, a nosotros nos suena muy mal, pero… Porque así son las cosas, no es porque Dios les dijo, los griegos se adaptan al orden que hay. Me parece que es muy nítida esa última parte del seminario de “El reverso del psicoanálisis”, en el que Lacan presenta otro lugar en donde nació el discurso del amo, en el caso de ‘no podrás dioses ajenos delante de mí’.

Ahora, ¿qué pasa entonces con todo ese orden mítico, que de alguna manera tiene que pasar al orden del discurso? Lacan llama a veces al discurso de la histérica: diabólico histérico, creería que uno podría presentar así. El discurso de la histérica es ese discurso que objeta al discurso del amo, desde su mismo arranque, ¿por qué va a haber discurso? No hay una ley divina que diga que hay discurso, algo puede cuestionar, y creo que ese cuestionamiento es lo que Lacan llama de algún modo discurso de la histérica, cubriendo las formas más o menos habituales de lo que se supone que son las histéricas. Entonces estaríamos con tres discursos bastante bien: un discurso del amo, que diría, está flotando por ahí todo el tiempo, un discurso que Lacan llamó universitario, que diría que hacia ahí apunta el discurso del amo, a apoderarse de ese saber del esclavo y un discurso que objeta el discurso del amo.

Uno podría decir así: discurso del amo ya lo sabíamos, es una escritura muy elegante, pero ya lo había dicho; discurso universitario y discurso de la histérica, creo que entendemos que hay antecedentes y que los podemos imponer; discurso del analista es un invento total, uno podría decir: ‘bueno, tengo una combinación de letras de la que no hablé ni sé que haya un discurso, tengo un discurso que es el discurso del análista’. El asunto es: ¿efectivamente tengo un discurso que sea el del analista? Eso es lo que dice Lacan. Dice mucho más que eso, dice: desde que hay discurso del analista, hay cuatro discursos, como si los discursos fueran retroactivamente pensados, si yo leo esa frase parece contradictoria con las que dan fechas para la instalación de cada uno de los discursos, fechas retroactivamente pensadas a partir de que hay discurso del analista, y en este caso que más bien a partir de Lacan. Es más simple que lo que tenemos para decir. Por ejemplo, ¿qué quiere decir girar a un discurso? Si me preguntan por cómo lo escribo es muy fácil, agarro las letras, las tuerzo un poco y ya está, ¿cómo se produce un giro de discurso, un cambio de discurso? Lacan dice en el seminario 20, que todo cambio de discurso pasa por el discurso del analista. La idea sería: cada cambio de discurso implica la transferencia. Por un lado, algunos dicen ‘entonces está hablando sólo de lo que pasa entre el diván y el sillón’ Por otro lado están los que dicen que está haciendo una clase de historia universal, yo diría: ni tanto ni tan poco.

Está este pasaje de agente a semblante, en realidad si uno mira el seminario 17, Lacan al final se quedó con agente, no le quedaba otra. Cuando dijo agente, dijo: ‘no hay que entenderlo como el participio activo del verbo actuar’, cuando digo agente, no es el que actúa, sino ese sitio que pone en movimiento cada discurso, entonces, lo llamaba agente pero con muchos recaudos. Al año siguiente notablemente dice: ‘se acuerdan que di tres nombres, y había un sitio que no tenía nombre, lo voy a llamar sitio del semblante’, como si nunca hubiera hablado de agente. Entonces hay un seminario dedicado a ese tema, uno puede ver respecto de los sitios, que hay un sitio, el sitio de la verdad debajo del semblante y eso se relaciona con esta idea de semblante o verdad, no de semblante como verdadero, donde uno diría que lo que estaría en juego sería del orden de la demostración, no apariencia y verdad, porque apariencia quiere decir que yo saco la apariencia y está la otra cosa detrás, semblante y verdad parecería un juego muy fuerte, en el que detrás no hay nada, y de algún modo la verdad se juega ahí, que no se juega como la cosa que efectivamente está detrás de la apariencia. Y los ejemplos de Descartes me parece que son bastante claros. La luna. Uno ve el cuarto menguante, eso es una apariencia, la luna es redonda, lo que pasa es que vemos un pedazo. Uno ve el arcoíris, el arcoíris no está delante de otra cosa, el arcoíris, lo que Descartes llamaba un meteoro, es un semblante.

mayo 12, 2009

Charla de Héctor Yankelevich "Melancolía: ¿duelo de la nada?"

Psicoanálisis en lectura
Héctor Yankelevich
"Melancolía: ¿duelo de la nada?"

Sábado 30 de Mayo, 10.30 hs


marzo 24, 2009

Charla de Anabel Salafia - La estructura de la angustia a través de lo siniestro: El fantasma y el sujeto real.

Presentación de Anabel Salafia. La estructura de la angustia a través de lo siniestro. Fragmento de la charla del Sábado 25 de Abril:

Es interesante lo que sucede en el desarrollo freudiano respecto de la angustia. El hecho, como decía, de que se encuentre en el sino de manera latente la función del objeto. Para Freud los ojos son un desplazamiento y una sustitución del pene. La amenaza de castración en la interpretación de Freud cobra eficacia en realización a la muerte del padre de Nataniel a manos de Coppelius. Este último, así como su doble Coppola, no sería sino sustitutos del padre. El temor que el personaje del niño experimenta al respecto de estos sustitutos del padre no se debe sino al hecho de que el padre sea quien encarna a la gente de la castración, y es visto por el niño con una óptica construida a partir de la amenaza y en relación –hay que entender- con el deseo de muerte del padre.

Hoffmann parece profundamente informado respecto de la angustia y su relación con la amenaza tanto como la vinculación de estos elementos y la figura del padre, ya que en varios momentos del relato hace aparecer al padre con sus rasgos deformados convirtiéndose en una "horrenda y repugnante imagen del demonio. Se parecía entonces a Coppelius."

Es muy difícil así captar lo que hay de real que en términos del fantasma se convierte en irreal. Pero es preciso entender que esta "supuesta irrealidad" es la realidad que el sujeto cree en ella; en otras palabras es por esto por lo cual el fantasma es completamente eficaz a nivel de la constitución de los síntomas.

Respecto de los síntomas existe a partir de lo siniestro una fenomenología que revela que el hombre en su relación con el espacio no puede pensarse en términos cartesianos. El cuerpo no puede pensarse como extensión.

La prueba de la connaturalidad del hombre con su espacio la ofrecen los fenómenos relativos a la imagen del espejo. La posibilidad de no reconocer su propia imagen y todas las variantes que corresponden al fenómeno del doble.

Es importante tener en cuenta que si bien muchos ejemplos de lo dicho son encontrados en la literatura fantástica, autores como Hoffmann, Poe, Dostoievski, y Maupassant, han escrito sus historias con los datos que le dictaban sus propias experiencias vividas respecto de lo ominoso en su relación con el espejo.

Lacan encausa su trabajo en primer lugar por la vía del estadío del espejo, en segundo lugar a través de la generalización de ese estadío, que el llamado Esquema óptico. Desarrollo éste que le permite un gran avance, el que se precisa en la fórmula la angustia es no sin el objeto. Ese objeto que es el objeto 'a' es el que debe permanecer no visible en la lógica del Esquema óptico. Este objeto ese el que aparece donde no debe haber nada, la boca del florero que en el esquema es el soporte de la imagen narcisista nos da la lógica de lo siniestro. En la boca de este florero, Lacan sitúa lo que en su álgebra llama - lugar vacío o de la falta. Si algo, cualquier cosa aparece allí "la falta viene a faltar".

Como dije hay una definición de Schelling de lo siniestro que Freud toma en cuenta y que hoy podemos considerar perfectamente lacaniano: Lo ominoso es la aparición o manifestación de algo secreto o que debería permanecer oculto.

Lo que se desprende como definición de Lacan hemos visto que está bastante próxima a esto. Efectivamente, como antes dije, cuando algo viene al lugar de la falta que es en realidad un vacío, cuando algo viene a ese lugar y falta la falta. Podemos hacer equivaler eso, sea lo que fuere, a la presencia o aparición de 'a' que como objeto del deseo no es visible para el sujeto tal como ocurre en el Esquema óptico.

Existe la angustia como señal en el yo de lo que ocurre en el sujeto a nivel del fantasma. Por ejemplo, la presencia de 'a' desencadena la señal de angustia.

Cuando en el pasaje de la libido del yo al objeto, la presencia de 'a' está en juego hay angustia. Se dirá que 'a' está presente siempre en el fantasma:

Pero el sujeto por lo mismo está en fading es decir, ante la emergencia de 'a' el sujeto desaparece.

Hay un tipo de angustia relativa a la falta de la falta o falta de apoyo de la falta. Clínicamente es una cuestión que considero de suma importancia, es decir, el hecho de situar en cada caso el punto en que se operó una sustracción de la falta. La falta es la condición del deseo, de que haya un deseante en un sujeto. La falta es también la carencia del sujeto, carencia con la cual éste puede hacer algo.

La producción sintomática más evidente, si ustedes quieren, no sé cómo decir, o más esperable en algún sentido, de la falta de la falta, es la manía.

noviembre 11, 2008

Presentación de Jorge Palant: "Primer Dolor"

El 22 de noviembre Jorge Palant presentó: "Primer Dolor (Consideraciones sobre Masoquismo)".
Aquí un fragmento de la charla:

Lacan hace todo un recorrido en relación al fantasma masoquista “Pegan a un niño”. Hay una expresión de Lacan muy temprana y muy dura, con respecto al masoquismo primario, en el seminario 2, donde dice: lo que Freud nos enseña con el masoquismo primordial, es que la vida no quiere curarse. La reacción terapéutica negativa le es inherente. O sea, una cosa es creer que la reacción terapéutica negativa forma parte sólo de ciertos análisis, llegado cierto punto, y otra cosa es decir: lo que Freud nos dio con el masoquismo primario es que la vida no quiere curarse, es decir, eso nos pasa a todos, es un hecho bien de estructura. La vida no quiere curarse. Y no es que Lacan lo discute, lo cita, lo afirma. Y agrega: la reacción terapéutica negativa, le es inherente, forma parte de…

El motivo del pequeño recorrido que voy a hacer en Lacan de “Pegan a un niño” y después la cita de algunos otros textos posteriores, es ver de qué manera Lacan va desplazando lo que es un fantasma masoquista, que Freud estudia detenidamente en 6 pacientes: 4 mujeres y 2 hombres, él va llevando eso, lo que puede ser un fantasma perverso en un sujeto en análisis, a una respuesta a una manifestación de la estructura, una vez más, es eso que les pasa a todos. Y llega a decirlo. En el seminario 4, cuando él se ubica en relación al fantasma “Pegan a un niño”, él lo hace ahí como para modificar ese dicho freudiano que se había instalado muy fuertemente en las corrientes psicoanalíticas: la neurosis es el negativo de la perversión. Es decir, lo que en la neurosis está reprimido, en la perversión está a cielo abierto, es una pulsión desnuda, y todo lo que dio lugar en términos de las fijaciones, etapas pregenitales, las etapas preedípicas, y toda la clínica que esto genera. Entonces, el esfuerzo de Lacan en este punto es, siguiendo el texto freudiano a la letras, demostrar que la perversión, que el fantasma perverso está tan articulado, a su manera, al Edipo y a la castración, como los síntomas neuróticos. Ese es el primer movimiento que hace Lacan de “Pegan a un niño”, en el seminario 4. En el seminario 5 va un poco más allá, porque ya tiene algunos elementos que son muy de su propia cosecha, como el significante fálico, y el . Entonces ya cuando aborda el fantasma “Pegan a un niño”, habla de los tres tiempos del fantasma, en Freud uno lo ubica antes del Edipo, aunque el padre esté presente, supuestamente el primer tiempo, el segundo está claramente ligado al momento edípico, y el tercero es como lo que queda de eso. Pero es en relación a esto que él cuando habla del padre, cuando Freud considera que el primer tiempo tiene que ver con que es el padre que le pega al hermanito que yo odio, ¿por qué? Porque de esa manera me demuestra a mí que me quiere a mí y no que lo quiere a él. O sea, cuando Freud ubica al padre ahí, Lacan lo relativiza un poco, y habla del , es decir, que quita al padre en tanto real de esta escena fantasmática, y habla del efecto que pueda tener, de la presencia que pueda haber del Nombre del Padre. Y a renglón seguido, lo que hace es ubicar el látigo, no tanto como el instrumento de la práctica masoquista, sino el látigo como aquello que golpea literalmente, pero corriéndolo un poco de lo singular del fantasma, para ubicarlo en relación al efecto del falo en la estructura. De manera tal que le permite decir a él –y esta es quizás una de las partes más osadas que él tiene- ¿de qué se trata?, dice él. Se trata de que de alguna manera todos están bajo la férula. Todos, al final cuando en el tercer tiempo son los niños que son pegados. Acá, por una parte es lo que hace a la manera de describir el fantasma perverso, el camino de la desubjetivización, la pérdida del lugar de los sujetos, esa cosa ambigua, difusa, esa prevalencia de lo imaginario, esta sería la descripción del fantasma perverso. Pero por otra parte, se sale de ahí y dice, en relación al látigo: todos estamos bajo la férula. Es decir que eso es algo que les pasa a todos. Es decir que hay algo que golpea, hay un significante que golpea. ....

Acá hay un momento en el seminario 5 que él dice algo, para mí muy sorprendente por muchos motivos, pero dice algo que tiene que ver con el título que decidí ponerle al trabajo: “Primer dolor”, “Un primer dolor”, me faltaron las comillas, me faltó la interrogación, no sé, pero hablar de primero en términos cronológicos es complicado, uno se expone a eso, ¿no? Pero lo que él dice acá, cuando está haciendo esta lectura de “Pegan a un niño”, dice esto: si reflexionan ustedes con cuidado, recurrir a una pretendida licencia de la naturaleza humana como modelo de aquello a lo que aspiraría la vida, no es una idea que debe hacernos sonreír ligeramente en el punto en el que nos encontramos. En materia de retorno a la nada, nada es menos seguro. Por otra parte, el propio Freud, en un pequeño paréntesis que les rogaría, encontraran en “El problema económico del masoquismo”, yo les pido a alguno de ustedes que si encuentra este paréntesis, me avise dónde está. Leí muchas veces “El problema económico del masoquismo”, buscando el paréntesis, y no lo encontré. En un paréntesis, nos indica que si el retorno a la naturaleza inanimada es efectivamente concebible como el retorno al nivel más bajo de tensión, al reposo, nada nos asegura que en la reducción a la nada, también ahí, por así decirlo, no se mueva algo, en esta reducción a la nada. En el fondo, nos encuentre el dolor de ser. Este dolor no lo hago surgir yo, no lo extrapolo, nos lo indica Freud, el dolor del masoquismo, dolor de la sexualidad, la perversión. Si encontramos en algún lugar en el “Más allá del principio del placer”, esta expresión: dolor de ser, también pido que me la transmitan. Este dolor no lo hago surgir yo, no lo extrapolo, nos lo indica Freud como el último residuo del vínculo entre Tánatos y Eros. Sin duda, mediante la agresividad motriz del sujeto para con lo que lo rodea, Tánatos consigue liberarse, pero algo queda en el interior del sujeto, en la forma de aquél dolor de ser que a Freud le parecía vinculada con la propia existencia del ser vivo.