Juan Ritvo "Sobre la posibilidad de una Psicopatología Psicoanalítica"
Por supuesto que en el psicoanálisis esto hace crisis muy violentamente, y en la psicología y en la psiquiatría, se producen los síntomas de las embolias teóricas que tienen estas disciplinas. Ustedes ven cosas a veces grotescas, disimuladas por una terminología universitaria. Pero es cuestión de que nosotros no hagamos lo mismo. Entonces, no se puede construir ya no el cuadro sino la estructura sin acudir a la singularidad, por lo tanto uno no da ejemplos, ese es el tema: no hay ejemplos. Y además, esta construcción evoca rigurosamente lo que uno hace cuando analiza, yo creo que hay que partir de ahí: ¿qué hace uno cuando analiza?
Se ha dicho muchas veces que el concepto se olvida, y es cierto eso. Si uno tiene presente una estructura clínica en el momento que escucha, no escucha, es obvio esto. Sin embargo, es cierto que si no tuviera las estructuras clínicas, tampoco se orientaría, ¿qué quiere decir orientarse en la clínica? Porque algunos que irresponsablemente hablan de escuchar libremente, creen que el analista es una especie de literato, y además con una idea falsa de la literatura, porque la literatura tiene su rigor. Si me pongo a escuchar, lo único que hago es identificarme con lo que escucho si no tengo un marco de referencia. Pero el marco de referencia no puede actuar suturando o saturando el campo. Todos tenemos la experiencia, sobre todo cuando empezábamos, que cuando alguien hablaba, decíamos: ‘¡Ay!, ¿qué es éste?’ Está bien, son los lejanos comienzos, después uno se olvida, por suerte, o aprende que hay que olvidar. Aunque hay olvidos y olvidos. Pero hay un olvido fructífero, porque lo olvidado reaparece en el momento en que es evocado por algo de lo escuchado, no de lo meramente oído. Yo diría: no hay analista si no hay una pasión por la singularidad de la materialidad del habla, que es la materialidad del cuerpo libidinal. Esto es evidente. Yo no digo que la pasión por la singularidad defina la de analista, o a lo que Lacan llama el deseo del analista, pero es un momento que lo integra.
Ahora, es cierto que esa pasión por la singularidad, nos hace descubrir en los mínimos detalles, algo que está articulado de un modo extremadamente singular y aquí y ahora, aunque se trate de un aquí que repite el allí mítico, al concepto. Pero el concepto no vuelve de un modo explícito, vuelve de un modo implícito. Si no vuelve de un modo implícito, no hay análisis, tampoco lo hay si vuelve de un modo explícito. Yo creo que se puede hablar muchísimo sobre este tema, pero quería presentarles lo que creo yo, un esquema. Esto no es nada más que un esquema preliminar.